miércoles, 12 de mayo de 2010

La Conquista

Te veo nacer en el horizonte
con tu enérgico semblante
le sonries a la luna,
como el romántico que eres
le ofreces tu alegría, tus colores,
el canto de las aves
y ella, tímida, distante,
se adentra en la oscuridad
de la noche.

Le entregas día a día
la fresca caricia del rocio,
el poema escrito con la luz de tu amor,
en las nubes, en el cielo infinito;
anhelas su calma, su delicada belleza,
y ella espera, espera...
un beso tuyo, un beso prohibido,
que el universo les separa.

Te veo nacer en el horizonte
desde mi ventana,
conmovido por tu inocente esperanza,
hasta el final de los días
te entregas a ella, a ella..
tu sombra eterna, tu eterna amada.

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