sábado, 27 de febrero de 2010
Qué esperas
Hasta qué punto un hombre puede enmendar sus errores, tener el destino de sí en su mano. La sed de perseguir algo mejor, llorar en el hombro de un amigo y levantar la sombra de su felicidad, la apatía es su veneno y la razón inexistente. El arrítmico latir de su corazón, prueba de su angustia y dolor. ¿Qué esperas? ¿Hasta qué punto seguirás caminando en esta oscuridad? tus ojos inexpresivos en busca de algo más: de calor, de hambre, un rayo de luz... el rocío en tu piel.
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